LA EXCLUSIÓN RACIAL Y LA EXCLUSIÓN ECONOMICA ATENTAN CONTRA LA VIDA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS.

 

Lic.  Cecilia Rosalía Paiva Cervantes.

Pueblo Quechua del Abya Yala.

 

Introducción.

 

Dentro del contexto de muchos de los sectores "intelectuales", de los  claustros  universitarios y de militantes del movimiento  indígena decimos: "Los Pueblos Indígenas deben  ser protagonistas en todo aquello que los afecte".

 

Desde luego ese protagonismo inicia en la planificación de su desarrollo, la cual debe ser asumida desde su identidad y sus necesidades, desde sus estructuras y tradiciones, en salvaguarda de la vida como valor intrínseco y participando en la toma de decisiones, única manera en que la misma podrá resultar beneficiosa. cómo invertir en acciones de Alcoa en Argentina

 

Tal participación será la forma de manifestar su derecho a establecer sus prioridades de desarrollo, así como los medios y  formas para alcanzarlos. Por lo que se hace necesario un tratamiento ajustado a cumplir con  las normativas establecidas hacia los Pueblos  Indígenas (PPII) por su condición de vulnerabilidad y en merito a  su cosmovisión y  diversidad cultural.

 

La exclusión racial y la exclusión económica.

 

La exclusión racial y la exclusión económica son dos caras de una misma moneda con la que se les ha pagado a los hijos de la tierra por la simple razón de ser del lugar cuidado por los PPII como un vergel durante milenios, en delicado respeto a la Madre Tierra.

 

Los PPII dentro del contexto actual atraviesan y sufren discriminación racial y  económica. No son admitidos en un lugar que les ha pertenecido por siempre o echados por diversos métodos del lugar que últimamente ocupan. Estas acciones de excluir a los PPII, encuentran diversos sostenes conceptuales para facilitar que sea negada la tierra a los perpetuos dueños de del Abya Yala. invertir en acciones de Telefónica

 

Nuestros PPII, victimas de la discriminación racial son también con frecuencia pobres y, en muchos casos, en grado extremo.

 

Describiendo el problema en búsqueda de soluciones.

 

En los lugares donde la discriminación racial y la marginación económica se han afianzado con el tiempo, se hace necesario realizar un compromiso considerable en la adopción de  enfoques coordinados que se ocupen simultáneamente de los distintos aspectos de la discriminación  que atraviesan nuestros PPII.

 

La debilidad de las instituciones contra la discriminación y las políticas insuficientes - no pocas veces abusivas -, son responsables de muchos de los problemas de racismo.

 

Mientras tanto, nos es a los PPII una realidad que la acción judicial es  insuficiente, ya que ella no puede por si misma cambiar la mentalidad de las personas.

 

Ante esta situación y con mirada de crítica los PPII observamos:


Ø nuestra negación al perjuicio en nosotros mismos,

Ø nuestra adaptación al prejuicio en nosotros mismos,

Ø nuestra adaptación a los prejuicios de otros y,

Ø nuestra capacidad de trasmitir la intolerancia de generación en generación.

 

Tales actitudes y su transmisión se encuentran en el fondo de la ersistencia y el poder continuado del racismo. Por lo que decimos  que cuando la discriminación racial y económica se asocian durante un largo periodo de tiempo, la marginación tiende ha arraigarse a través de las generaciones y cualquier reforma se hace  difícil, por no decir imposible. Acciones de Telefónica

 

Generalizando en una órbita mayor que la circunscripta a los PPII, vemos que para los grupos dominantes, la inferioridad de los grupos dominados justifica" su explotación y empobrecimiento.

 

Consiguientemente los PPII "demuestran" su inferioridad.

 

El proceso de la inferioridad de los grupos dominados y el proceso de la superioridad de los grupos dominantes  con el paso del tiempo acentúan las desigualdades sociales, políticas y económicas arraigándose una situación de conflicto y de sucesivas crisis, tan comunes hoy en varias regiones del planeta, que no escapa a nadie pensar un futuro extremadamente incierto al constatar la resultante de violencia en los medios de comunicación masivos.

 

La superposición del grupo dominante que ha contado y cuenta con todos los recursos naturales usurpados a los PPII y con los medios de producción para su consumo y exportación, ha venido a ser visto hasta como natural por los PPII excluidos de los recursos naturales y del sistema productivo.

 

Esta situación fue afianzándose por generaciones y las diferencias en las oportunidades se hicieron sistémicas al no darse como contrapeso una respuesta concreta de parte de los Gobiernos pese a las reformas de la normativa nacional e internacional en defensa de los PPII.

 

Los PPII así discriminados difícilmente pueden escapar  de su pobreza y el paso del tiempo no hace sino acrecentar la separación entre el grupo que ha afianzado el poder en contra de los PPII y en contra de los que en sucesivas oleadas de inmigrantes disfrutaron de la usurpación (cometida por aquellos) creídos de haberse constituido en "pueblo soberano".

 

Para trasformar una situación de este tipo, es necesario que las políticas ya definidas por normativas nacionales e internacionales se ocupen de revertirla desde los diversos ángulos del ejercicio de los gobiernos o poderes ejecutivos de los Estados.

 

Las autoridades en cumplimiento de las normativas deben no solo proporcionar a los PPII protección legal, sino remediar el legado histórico de pobreza suministrando recursos: educación, atención medica y empleo. ecursos estos con los que a la larga se logrará capacitar a los miembros de los PPII para competir con otros grupos sociales en condiciones de relativa igualdad.

 

El estigma construido para la dominación de los PPII No es suficiente restituir los recursos para la supervivencia de los PPII.

 

También se hace necesario ocuparse de las actitudes y percepciones, que se han ido construyendo para la dominación.

 

Se trata de las presunciones de la "opinión general" tanto como de las percepciones de los grupos discriminados, que hace que no confíen lo suficiente en cualquier proceso de reforma como para que tenga éxito.

 

En este sentido podemos reconocer que las percepciones por la historia recibida tienen una profunda influencia en el modo en que se han creado, se crean y se mantienen las desigualdades. Además, las percepciones de desigualdad hacen posible la persistencia de la discriminación racial y su resultado: el estigma.

 

Es común hacer la observación de que, "probablemente", las soluciones a los problemas (complejos) serán, a su vez, complejas. No obstante, esto tiene consecuencias para las personas con competencia decisoria que verdaderamente deseen cambiar o trasformar la discriminación y el estigma en sus sociedades.

 

Nosotros los PPII estamos por un sistema incluyente, sin  embargo recurriremos a  la definición que utiliza  Naciones Unidas para definir claramente lo que entendemos por discriminación  racial, o sea: "toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por  resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de  los Derechos  Humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquiera otra esfera de la vida publica".

       La discriminación ocurre entonces cuando las  personas reciben una compensación desigual por un trabajo o unos servicios idénticos o se las excluye de acceder a oportunidades para las que están igualmente cualificadas.

 

La discriminación, adecuadamente definida en las leyes, se centra en los resultados y puede ser identificada y castigada con relativa precisión.

 

Por el contrario el estigma del que tratamos se refiere a percepciones y actitudes de que determinados grupos humanos son inferiores en uno  o varios sentidos. Con tales percepciones y actitudes se conforma el estigma basándose únicamente en su pertenencia al  otro grupo, o sea el que indirectamente permite o promueve efectos discriminatorios.

 

Los grupos dominantes estigmatizan a otros grupos cuando toleran con ecuanimidad la marginación y el empobrecimiento continuados y sistémicos de un grupo humano y estos estigmatizadores justifican su propia falta de inquietud aduciendo el fracaso del grupo "inferior" a la hora de merecer un trato o unas condiciones de vida iguales.

 

Entonces, no es difícil deducir que el acceso a la educación resulta primordial para la igualdad de oportunidades. Pero los sistemas educativos tienden constantemente a  abandonar a las comunidades discriminadas. A menudo perpetúan el racismo y la discriminación, mientras que los miembros de los grupos históricamente discriminados tienden a obtener bajos rendimientos, trasmitiendo la desigualdad a la generación siguiente.

 

Solamente experimentando el cercenamiento al crecimiento por haber sido convertidos en alejados forzosos de la propia tierra y de la relación familiar y comunitaria puede concebirse el valor de la restitución a los PPII.

 

La tierra para nuestros PPII tiene un significado social especial porque es un recurso esencial de subsistencia económica. Al carecer de otros conocimientos especializados con los que comerciar o de una base alternativa, es evidente que constituye, la tierra, un recurso económico decisivo. En este sentido, la cultura y la economía no pueden separarse.

 

La discriminación no a permitido a los PPII tener representación política.

 

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que la discriminación no a permitido tener una representación política visible y efectiva a los PPII. Ésta constituye un elemento a iniciar, ya que no es posible que como grupo discriminado transformemos la situación social  y económica en que se encuentran sin representación política. La calidad y la efectividad de los dirigentes de los PPII  y su capacidad para establecer alianzas dentro de la sociedad es una  parte indispensable para el progreso a largo plazo.

 

Negación a la identidad por parte de los miembros de los PPII.

 

El modelo histórico hace que muchos hermanos y hermanas de los PPII nieguen su identidad como respuesta a la discriminación.

 

Este tipo de negación a veces se utiliza contra ellos sin darse una comprensión adecuada de las circunstancias que los llevaron, en origen, a actuar así. En la práctica, muchas de las  personas que adoptan este tipo de "identidades falsas", sufren  una discriminación mayor si son descubiertas.

 

Puede también observarse que el conjunto de la sociedad no siempre tiene la misma percepción de su historia que los grupos discriminados (y es contada e implementada de acuerdo a su visión e intereses del grupo dominante).

 

La reparación de los PPII.

 

La demanda de las reparaciones a los PPII consta de dos elementos:
1) demandar que se reconozca el delito de esclavitud (y su legado de discriminación legal).

2) demandar una compensación material para quienes fueron esclavizados. (No es motivo aquí el discutir si éste aspecto  podría tener solidez  legal o no).

 

Las transferencias económicas a los PPII con el fin de esa reparación constituyen, bajo cualquier punto de vista, un elemento  esencial de toda estrategia nacional para que los grupos discriminados puedan adquirir
conocimientos especializados y asimismo los bienes necesarios para actuar en condiciones de igualdad dentro sus respectivos sociales.

 

La discriminación (históricamente conocida por todos) es responsable del déficit  económico que sufren actualmente los PPII.

 

La relativa falta de capital, de recursos económicos y de conocimientos
especializados, impide que los PPII se desarrollen al mismo ritmo que el conjunto de la sociedad. Erradicar esas necesidades requerirá una considerable inversión por parte de los Estados aplicando políticas que incentiven  seriamente a la responsabilidad del sector empresarial y al denominado tercer sector social, de tal forma que los recursos sean
posibles.

 

Los recursos no obstante, constituyen un solo  aspecto del legado histórico. También se han desarrollado actitudes durante un largo periodo en las comunidades dominantes y en las discriminadas. Estas actitudes están firmemente arraigadas y pueden ser contrarias a cambios que son esenciales para el progreso de la comunidad discriminada.

 

El blanco apuntado por determinados grupos racistas.

 

La discriminación y la  exclusión que  experimentan los PPII favorece el surgimiento de un comportamiento social que confirma (o parece justificar) tipos raciales (grupos racistas) con  actitudes ante la pobreza  (conducta antisocial)  apuntando a los PPII y convirtiéndoles en blanco de una calificación estigmatizadora. Consiste en calificarlos de analfabetos, delincuentes, de conducta  sexual  irresponsable, etc., mientras que, la experiencia colectiva de los PPII, de exclusión y discriminación, incrementa precisamente el comportamiento de aquellos a estigmatizarlos aún más.

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Las estadísticas que señalan un alto índice de desempleo y pobreza en los PPII se utilizan como prueba de inferioridad y hasta de falta de moralidad.


La discriminación racial y la exclusión política.

 

La situación anteriormente descripta hace posible la existencia de un vínculo entre la discriminación racial y la exclusión política, aunque la severidad de la discriminación (tanto en el pasado como actualmente) haya variado enormemente de una época a otra. Pese a que resulta tan fácil identificar el problema, es difícil combatirlo.

 

 

Tiene profundas raíces históricas, hay intereses económicos en juego y las actitudes (en las dos caras de la discriminación) están arraigadas y se respaldan así mismas.

 

El cambio será lento. Las personas encargadas de la planificación deben adoptar medidas agresivas para una intervención sostenida a lo largo de un dilatado periodo de tiempo. La reforma será costosa. Las trasferencias de recursos continuadas son un componente esencial de cualquier programa de reforma serio relativo a la discriminación arraigada.

 

Por consiguiente, es necesario que las políticas correctoras se enfrenten al problema desde distintos ángulos y de modos complementarios. Las intervenciones aisladas fracasarán. Dada la naturaleza del caso, un planteamiento efectivo debe ocuparse como mínimo de:

 

Ø Los derechos jurídicos.

Ø La representación política.

Ø Los recursos económicos.

Ø La provisión de servicios clave tales como la educación.

Ø Las actitudes y percepciones.

 

Por ejemplo, si observamos la Ley 23.302, de Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes, allí se encuentran planteados los puntos arriba propuestos, sería entonces importante, realizar eventos que permitan analizarla e iniciar una etapa de promoción para al aplicación por parte del gobierno nacional, si realmente, éste, está en contra del racismo y discriminación. En todo caso de no aplicar esta ley, entenderemos que es de su interés perpetuar esta situación de racismo arraigado para los PPII por convenir y servir a intereses espurios, por lo demás y lo que se viene haciendo es simplemente un "engaña muchachos" y un doble discurso que llega a proselitismo y demagogia.

 

Cabe preguntarnos entonces  como Pueblos Indígenas:

 

Ø ¿Cuál es nuestra participación?

Ø ¿Qué estamos haciendo?

Ø ¿Cuál el papel que venimos  jugando?

Ø ¿O estamos jugando en la cancha  del poder dominante al juego que ellos quieren? Si es  así, la Madre Tierra  se encargará de sus descendencias, porque  sabiendo lo que están haciendo, están siendo cómplices  y por consiguiente actuando en contra  de su propia identidad.

 

Compete a las autoridades dar nombre y condenar la discriminación, allí donde la encuentren, y deben mantener activamente la vigilancia sobre su incidencia. El silencio o la negación simplemente perpetúan los intereses de aquellos que cometen discriminación.

 

Si no denunciamos la exclusión racial y económica contra nuestros PPII cometemos discriminación contra nosotros mismos por omisión.

Por eso, considerando a lo expuesto un llamado de ¡Alerta!, recordando al poeta Peruano Cesar Vallejo, insisto: "¡Hay, hermanos, muchísimo que hacer...!".

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